La foto de 2025 es contundente: más colombianos conectados, más tiempo en redes y más compras en línea. Colombia arrancó el año con cerca de 41,1 millones de personas usando Internet y 36,8 millones de identidades activas en redes sociales; una penetración del 77,3% y 69,2% de la población, respectivamente, que convierte a los canales digitales en el principal “corredor” comercial para las MiPymes. En paralelo, el comercio electrónico mantiene tracción: la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) reporta ventas en línea por $27,3 billones en el primer trimestre de 2025 y $26,9 billones en el segundo, confirmando que el canal ya no es una promesa sino un motor estable del consumo. Este telón de fondo no es moda; es mercado, y explica por qué hablar de “boom digital” ya no es exageración. DataReportal – Digital 2025: Colombia
Ese boom convive con una realidad operativa: la conectividad y el acceso móvil siguen ampliándose, lo que abre la puerta a que negocios de barrio, talleres, consultorios y marcas emergentes conquisten audiencias con precisión quirúrgica desde el celular. MinTIC informó más de 49 millones de accesos a Internet móvil al cierre del primer trimestre de 2025, con 4G dominante y 5G creciendo con fuerza; además, los hogares colombianos consolidaron el hábito de conectarse, según las series de DANE y los boletines TIC. El resultado práctico es simple: si tus clientes están en línea todo el día, tu marca también debe estarlo… con una estrategia que mueva ventas, no solo “likes”. Ministerio TIC Colombia
Cuando una MiPyme intenta subirse al carro digital, los tropiezos se parecen entre sí. La ansiedad por “hacer de todo” se traduce en pauta sin segmentación, contenido sin propuesta de valor y métricas que nadie mira; es común confundir presencia con performance y creer que abrir perfiles equivale a vender. A eso se suman dos vicios de fondo: invertir sin un embudo medible de adquisición-conversión-retención y subestimar la velocidad a la que cambian las plataformas, algo especialmente sensible en WhatsApp Business, donde los posibles ajustes de cobros han encendido alertas en pequeños negocios que dependen del canal. La lección es clara: el boom beneficia a quienes dominan la ejecución, no a quienes publican más. IAB Colombia
Hacerlo bien empieza por poner la venta en el centro y diseñar el camino que recorre tu cliente, desde el descubrimiento en redes y retail media hasta el pago y el recompra. Los datos de la CCCE invitan a priorizar el comercio electrónico como “columna vertebral” y a usar redes sociales para acelerar el descubrimiento; en LatAm, el retail media crece a doble dígito y ofrece inventarios con intención de compra que una MiPyme puede activar con presupuestos moderados si mide retorno y creatividades con disciplina. Este es el nuevo campo de juego: audiencias masivas, datos propios y mensajes relevantes, orquestados en sprints mensuales que ajustan inversión y contenido según resultados. Cámara de Comercio Electrónico
El boom no solo se ve en cifras, también en historias que demuestran impacto en empresas pequeñas. Los programas públicos y de aceleración han mostrado resultados concretos: iNNpulsa reportó en 2025 que los emprendimientos fortalecidos por su programa Aldea aumentaron ventas en promedio 47% y el empleo en 30%, evidencia de que la combinación de acompañamiento y ejecución digital mueve la aguja en MiPymes reales. De forma complementaria, coberturas periodísticas sobre emprendimientos locales muestran saltos cercanos al 35% en ventas al adoptar comercio electrónico como vitrina principal, prueba de que una estrategia digital bien llevada produce caja, no solo visibilidad. Y si miramos el ecosistema de mensajería, WhatsApp Business reúne un portafolio sostenido de casos de éxito de pequeñas empresas que convierten conversaciones en ventas, un recordatorio de que el chat —bien automatizado y medido— es un “mostrador” tan valioso como la vitrina.
Todo esto abre una pregunta honesta: ¿por qué tiene sentido pedir ayuda experta y no “aprender en la marcha”? Porque la curva de cambio del ecosistema digital es empinada y costosa de improvisar. En Colombia, IAB mantiene reportes trimestrales de inversión que marcan el pulso de formatos, costos y tendencias; seguir ese ritmo exige criterio técnico para decidir dónde competir, cómo medir y cuándo escalar. Además, el avance de IA en marketing y el auge de canales como retail media obligan a revisar creatividades, datos y atribución con otro nivel de sofisticación. Un buen consultor acorta camino: arma el sistema de medición, instala procesos de prueba-aprendizaje y protege el retorno mientras el equipo interno gana músculo.
Si proyectamos el futuro cercano, el mensaje es doble: la oportunidad crece y la barra también. Con más colombianos conectados y un eCommerce que se consolida trimestre a trimestre, la MiPyme que no profesionalice su marketing digital quedará atrapada en la pauta cara, los costos de adquisición al alza y la dependencia de terceros sin datos propios. La alternativa es construir, desde hoy, un motor que integre contenido que descubra, anuncios que conviertan, tienda que fluya y mensajería que retenga; con ese sistema —y el acompañamiento adecuado— el boom deja de ser ajeno y se vuelve tu crecimiento.

